lunes, 7 de diciembre de 2009

Ensayo Final ¿Por qué es importante la enseñanza de la filosofía en el bachillerato?

Taller de prácticas profesionales.




La filosofía y el bachillerato.

Jocelin Martínez



La enseñanza de las humanidades en el bachillerato es de suma importancia para el desarrollo de los adolescentes porque es precisamente en esta etapa donde se forma el ser humano, donde adquiere las habilidades intelectuales y sociales que le permitirán una integración efectiva en el nivel superior.


En México, el nivel medio superior comprende las edades que van de los 15 a los 17 ó 18 años. Es en esta etapa donde se definen los intereses, la vocación y las áreas de oportunidad del joven. Actualmente las habilidades cognitivas se centran principalmente en analizar, comprender, memorizar y conocer. Aunado a esto tenemos las habilidades del pensamiento, que comprende la ordenación y agrupación de conceptos y conocimientos adquiridos. Las habilidades sociales son determinantes en la vida de las personas; la falta de destrezas sociales repercute de diferentes maneras en la persona, algunas veces presenta un rendimiento académico inferior a las personas que presentan mayores habilidades sociales. Sin embargo, aun con la importancia de las habilidades cognitivas, de pensamiento y sociales, en nuestro país no existen las estructuras culturales que permitan la integración de dichas habilidades y su correcto desarrollo.

Desde mediados de los años noventas, se implementó en el nivel básico y el medio, la enseñanza de valores que auxilien la formación de los estudiantes. Es aquí donde cobra importancia la enseñanza de la ética y las humanidades, las cuales contribuyen a la reflexión y a ampliar su visión del mundo. La ética, es hoy el mayor desafío de la sociedad mexicana. Es necesario además de propiciar el desarrollo de habilidades y conocimiento, educar en los valores, promover las actitudes aceptables y auxiliarles en el desarrollo de su potencial intelectual y humano.


La filosofía tiene una serie de tareas en el nivel medio superior. En primer lugar y como tarea específica, debe ser una asignatura obligada dada la importancia que tiene en la formación de los jóvenes. En segundo lugar es la asignatura que de cierta manera, genera la reflexión, que aborda temas o conflictos éticos de su entorno inmediato y les proporciona uno de los elementos más importantes de un ser humano en la posmodernidad, a saber, la actitud crítica.


La ética muestra lo que está bien y lo que está mal. El hecho de disponer de un código ético permite a los jóvenes, a partir de experiencias puntuales, analizar situaciones concretas y percibir las realidades sociales comparándolas unas a otras a través de investigaciones. De esta manera, pueden darse cuenta de que cada persona encuentra, a lo largo de su vida, problemas económicos, sociales, culturales, civiles y políticos. Este proceder debe conocerse desde la infancia y más aún en la adolescencia. La ética guía a los jóvenes hacia esta aspiración de una sociedad sin ningún tipo de discriminación de edad, género o religión. La ética ayuda a los jóvenes a desarrollar el respeto por los derechos de los pueblos a través del diálogo y la igualdad entre los pueblos, y no sólo a comprometerse en interminables discursos sobre alguna ideología. Así pues, urge un código ético para la nueva generación de jóvenes, y debe proporcionarse en las aulas, que es donde los estudiantes pasan la mayor parte del día. En un segundo lugar, están las otras tareas de la filosofía, pues La filosofía les ponen en contacto con temas básicos para entender los fundamentos de la posmodernidad y ayuda a que se desarrollen en ellos las capacidades cognitivas y afectivas exigidas en las sociedades complejas, plurales y cambiante de la actualidad; por eso debe proporcionar esos elementos que generen en joven esa capacidad de preguntar y problematizar la realidad.


Es por eso que es necesaria la enseñanza de materias que contribuyan a que los jóvenes sean conscientes de su realidad particular, que comprendan la realidad de su país y de su cultura. De nada sirve que el joven comprenda conceptos y grandes teorías si no puede “aterrizarlos” en su entorno próximo e inmediato. La tarea de la filosofía es examinar críticamente todo en cuanto existe, sin embargo, el estudiante que sale de la enseñanza escolar está acostumbrado a aprender y al tomar las lecciones de filosofía cree ahora que va a aprender filosofía, lo que es imposible, pues él debe aprender a filosofar.

La filosofía tiene una ardua tarea en las aulas del bachillerato, pues además de adaptarse a los modelos actuales de aprendizaje por competencias, debe ser capaz de resaltar las habilidades que antes mencioné. La dificultad que representa un programa por competencias es que está centrado en las habilidades informáticas, comunicativas y habilidades específicas, las cuales, muchas veces no son compatibles con las humanidades.

Una de las propuestas que puede hacerse es la elaboración de programas que solucionen estas deficiencias, que contribuyan a la fluidez de la enseñanza de la filosofía y sobre todo que los programas proporcionen un fundamento lógico para filosofar.

Los resultados pueden tardar varias generaciones en hacerse notar, sin embargo, creo necesario comenzar, pues la sociedad exige cada vez más a ciudadanos íntegros, que sean capaces de enfrentar problemas y resolverlos haciendo uso de sus valores éticos para así, al menos desde su entorno inmediato, ser factor de cambio de la sociedad posmoderna.

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